Según Montserrat Moreno Marimón en su libro titulado: Cómo se enseña a ser niña: el sexismo en la escuela (2000). La educación es un medio de perpetúar las formas de comportamiento tradicionales.
La autora señala las formas, muchas veces sutiles, de discriminación la educación genera, pero al mismo tiempo advierte que la enseñanza no discriminatoria no consiste en un modelo único para niñas y niños, sino que hay que valorar por igual las actitudes femeninas y masculinas para evitar que las niñas imiten el modelo masculino, más valorado socialmente, y renuncien a su propia identidad, ya que la sociedad ha construido dos modelos de género que encorsetan y limitan a las personas.
